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Actualidad / Opiniones

El purgatorio en Tierra Santa

19 00:00:00/10/2016




En el nuevo y poderoso libro de Mehran Kamrava, "La Imposibilidad de Palestina" (The Impossibility of Palestine), el autor presenta una visión penetrante y pesimista de las perspectivas de un futuro Estado palestino. Su tesis es simple: no hay ninguna esperanza real para la formación de un estado palestino significativo, ya sea a través de la "solución" de uno o dos estados. Pero eso no quiere decir que la nación palestina debe desaparecer.

Por el contrario, de acuerdo con Kamrava, si bien no hay ninguna posibilidad realista de alcanzar la condición de Estado, la identidad nacional palestina - la "comunidad imaginada"-, para usar la famosa descripción de Benedict Anderson- se ha hecho aún más importante y más prominente.

Sin embargo, el análisis de Kamrava no se detiene ahí. Con un enfoque forense, identifica tanto a los procesos como a las personas que fueron responsables de crear esta situación. En resumen, identifica cuatro razones por las que la situación actual ha llegado a ser de esta manera:

Primero fue el simple hecho de que la naciente identidad palestina fue sujeto de conquista y derrotapor un adversario tecnológicamente superior, inicialmente por la ocupación británica - sobre todo en su represión salvaje de la revuelta de 1936-39- y luego por lo que se convertiría en el Estado de Israel.

En segundo lugar, dice Kamrava, fue la política israelí de limpieza étnica demostrada tanto en 1948 como en 1967, la cual ha continuado en la forma de su moderno corolario diario, la llamada "transferencia silenciosa".

La tercera razón es similar en que también fue el producto de una lucha militar. Esta vez fue el fracaso de la lucha armada contra Israel. Esto comenzó mucho antes del estallido de la primera Intifada de 1987 y tomó la forma de varios ataques asimétricos sobre objetivos militares y civiles israelíes, entre ellos la infame tortura y asesinato de atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich y alianzas asociados con varios líderes extranjeros extremadamente desagradables.

Hubo dos consecuencias de este período que fueron quizás las más dañinas para la causa palestina: la expulsión de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) - la vanguardia de la causa - de países vecinos y su traslado a Túnez, lejos de su foco de interés. También estaba la alienación de los potenciales partidarios internacionales, quienes fueron alimentados con la narrativa de que el conflicto era entre "un estado" -que representa estabilidad y civilización- contra "terroristas" bárbaros, en lugar de una historia de colonización devastadora, disposición y resistencia nacionalista feroz .

Traición

La razón final que Kamrava ofrece para la "Imposibilidad de Palestina" se distingue de las demás, no sólo porque demuestra una base metodológica diferente para la restricción de las ambiciones palestinas hacia la condición de Estado - en la cual no es resultado de la pérdida militar - sino también porque es una acusación crítica de la propia dirección palestina. En pocas palabras, la última razón para la desesperanza de un estado palestino en opinión de Kamrava es la traición a esa empresa por parte de los sucesivos líderes palestinos.

En resumen, se sugiere que tanto Arafat - el líder de la OLP (1969-2004) como el primer presidente de la Autoridad Palestina (1994-2004) - y su sucesor, Mahmud Abbas, ambos traicionaron efectivamente la causa palestina a través de su énfasis en las enredos de oficina en lugar de crear un cambio sustancial en el terreno. Por otra parte, afirma Kamrava, en realidad, Mahmoud Abbas no es un presidente real. "Abbas", dice, "es, en efecto, el Alcalde de Ramallah y no mucho más."

Sin embargo, nada de esto debe tomarse en el sentido de que la dirección de la Autoridad Nacional Palestina está más allá de la crítica. Abbas no está - como algunos podrían suponer - haciendo lo mejor dentro de lo malo. En su lugar, él está utilizando el ilimitado poder a su disposición para llenar sus propios bolsillos, los de su familia y amigos, mientras que al mismo tiempo utiliza los diversos mecanismos del "estado" para suprimir de manera extremadamente brutal incluso las formas más leves de disidencia.

El hecho de que el hijo de Abbas, Tareq Abbás, acabe de añadir un apartamento de 1.5 millones de dólares a su colección de villas y otros bienes en el extranjero destaca la ostentación de la riqueza en lo más alto de la ANP. Numerosos escándalos similares también hacen alusión a la corrupción, incluida la existencia de una cuenta de 1 millón de dólares expuesta a través de los "documentos de Panamá" y las acusaciones de malversación de fondos públicos junto con el resentimiento causado por su control del monopolio de las importaciones de tabaco a los territorios ocupados.

No puede ser una gran sorpresa, entonces, que según las últimas encuestas de opinión desde el Centro Palestino de Política y Estudios de Encuesta, la "percepción de la corrupción en las instituciones de AP se coloca hoy al 80 por ciento" y más de la mitad de los encuestados percibía a la AP como una "carga" para el pueblo. Todo esto llega en un momento en que la desigualdad entre los palestinos en los territorios ocupados está alcanzando niveles sorprendentes. Como explica Tariq Dana, "de acuerdo con informes recientes, algunos funcionarios del sector público ganan un salario mensual de más de 10.000 dólares, además de disfrutar de otros privilegios. Por el contrario, dos tercios de los empleados de la AP del sector público ganan entre 515 y 640 dólares mensuales".

¿Alternativas?

La popularidad personal de Abbas está en crisis; más recientemente, las encuestas muestran que "el 65 por ciento del público quiere que el presidente Abbas renuncie" y, en una elección frente a frente con el líder con sede en Gaza de Hamás, Ismail Haniyeh perdería por un 5 por ciento de los votos. Por otra parte, si las elecciones se celebraran sin la participación de Abbas - no es un escenario poco probable, dada la avanzada edad del actual presidente y las expresiones frecuentes de insatisfacción con su trabajo - las encuestas sugieren que el encarcelado líder de Fatah Marwan Barghouti sería el candidato más favorecido.

Sin embargo, de acuerdo con Hillary Clinton, la más probable sucesora de Barack Obama como presidente de Estados Unidos, los palestinos no pueden confiar en su propio proceso democrático. Esto se debe a que -en su opinión- la "alternativa a Abbás podría ser ISIS". Por supuesto - porque es imposible probar lo contrario- el argumento de Clinton es un ejemplo más de retórica alarmista en lugar de sólida lógica. Es simplemente otra forma de decir "más vale malo conocido...".

El diablo que usted conoce (es todavía un diablo)

Desde que Abbás, de manera unilateral -y al parecer indefinidamente- extendió su mandato en el año 2010 se han realizado numerosos editoriales y artículos de comentaristas que especulan sobre su futuro. Para Kamrava, sin embargo, esta pregunta en particular no parece tener mucha importancia.

Para él, Palestina en su conjunto se ve atrapada en una especie de purgatorio -en algún lugar entre la vida y la muerte- sin salida aparente. Sugiere si bien allí puede haber un "Mandela palestino" en alguna parte, esperando entre bastidores, él o ella poco podría hacer en las circunstancias actuales. Sería simplemente el cambio de un "Alcalde de Ramallah" por otro.

Aquí es donde mi propio razonamiento se aparta del de Kamrava. Pese a que no haya ahora ninguna salida clara del purgatorio para los palestinos, esto no quiere decir que no hay nada que se pueda hacer, incluso si no es por ninguna otra razón más que para castigar a los actuales dirigentes de la AP por su sucesivos fracasos y malversación de valiosos recursos mientras que las condiciones para los palestinos van a peor.

En estos tiempos oscuros y sin compasión, donde la miseria y los conflictos abundan, a menudo hay un argumento aparentemente convincente para el "malo conocido", pero no olvidemos que el "malo conocido" sigue siendo un demonio.

En lugar de ello, deberíamos seguir desde la primera afirmación de Kamrava de que hay una nación palestina, incluso si ésta no tiene un Estado, y que esta identidad nacional ha resistido, e incluso florecido, a pesar de todas las fuerzas acumuladas en su contra. Por estas razones, y por muchas otras, la nación palestina es merecedora de un liderazgo decente que la trate con respeto. La dirección actual no ofrece nada por el estilo.

Fuente: redactado por Philip Leech para MEMO