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Actualidad / Opiniones

Palestina

23 00:00:00/05/2018


Una nación, un territorio, un pueblo, un sentimiento y, también, un dolor del alma. Cuna de Jesucristo y Tierra Santa para las principales religiones monoteístas. Sí, todo eso, pero además, raíz. Quienes poseemos ascendencia palestina, sabemos por experiencia lo que envuelve este concepto: sin raíz no existe sustentación, no hay identidad, se es huérfano.Y nuestro aprendizaje al respecto ha sido amargo. Porque cuando hace siete décadas Palestina fuera invadida y ocupada por la fuerza y el pueblo nativo fuera expulsado de su tierra, en Chile fuimos testigos del sufrimiento de nuestros padres y abuelos ante el injusto despojo del que era víctima su patria.

Pero por desgracia la tragedia no terminaba ahí: se sumó a ella el agravio verbal, ya quepara justificarlo se intentó imponer la idea de que Palestina era una tierra sin pueblo y que no existía una agrupación humana que pudiera denominarse pueblo palestino.Y para agravarla aún más, se invocóuna promesa divina que haría acreedor al invasora la propiedadde esa tierra. Nos asiste la certeza de que esa versión del Diosque hace acepción de personas, no es la de Aquel cuya palabra predicó Jesucristo en esa misma tierra, ni la de Alah, nombre de Dios en árabe.

Debido a esto, el pueblo palestino ha tenido que luchar durante estos 70 años no sólo por su supervivencia física, sino que también para impedir la desaparición de su identidad del léxico dela humanidad.Además, de mantenerse la actual situación,tanto el palestino que nace hoy como el que el que nació hace 70 años,llega a este mundo condenado a perpetuidad a vivir bajo ocupación militar o en calidad de refugiado. Hecho que ha sido reconocido por el propio ex presidente de los Estados Unidos,principal aliado de lapotencia ocupante, Barack Obama,quien declaró: ?No es justo que un niño palestino no pueda crecer en un Estado propio y viva con la presencia del ejército extranjero que controla los movimientos de sus padres todos los días.?

Gran cantidad de retórica como la recién reseñada, se ha desplegado de parte de la mayoría de las naciones en reconocimiento de los derechos inalienables de los palestinos; sin embargo ninguna de dichas declaraciones ha servido para poner fin al martirio aque han sido condenados desde hace 70 años.Dicho lapso parece más que suficiente para que esas palabras se traduzcan por fin en acciones que pongan término a esta tragedia, cuya extensión y continuidad deberían avergonzar a toda la humanidad.

Al cumplirse un aniversario más de Nakba (La Catástrofe), dolorosa efeméride del pueblo palestino, cumplimos con el deber que en justicia nos corresponde, rindiendo nuestro homenaje a la memoria de todos aquellos palestinos que en estos 70 años han perdido la vida debido a la violencia y manifestamos nuestra solidaridad a los que han sido expulsados de su tierra, a los que han perdido sus casas, a los miles de heridos y mutilados por la ocupación, a los niños palestinos, a los que les han sido arrebatados los sueños de su niñez; a quienes deben sufrir prisión por oponerse a la ocupación, a quienes en Gaza deben soportar periódicas masacres y un bloqueo inhumano desde hace más de 10 años.

Al reivindicar el derecho de todo palestino a nacer libre en su propio Estado, estamos luchando para que mediante la aplicación del Derecho Internacional, se ponga término a una discriminación aberrante e injusta, que se aplica sólo al pueblo palestino. Y al hacerlo, nos basamos en el concepto de que la dignidad humana es patrimonio, por igual, de todo ser humano. Y no cesaremos en nuestro empeño mientras no se otorgue justicia al pueblo palestino. Se lo debemos a la sagrada memoria de nuestros padres y abuelos.

Por: Manuel Hasbun, Secretario General de la Federación Palestina de Chile

Mayo 2018