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¿Por qué triunfan los israelíes y fracasan los árabes?

11 00:00:00/05/2018


Hay que ser más cuidadoso antes de comprarse el mito de "la única democracia del Medio Oriente" enfrentada a la barbarie árabe, porque definitivamente no es así. Los éxitos de Israel son utilizados desvergonzadamente para deslumbrar a los incautos y ocultar el Estado de apartheid en que ha obligado a vivir al pueblo palestino, el único en el mundo condenado a vivir, hasta ahora a perpetuidad, bajo ocupación militar.

En una columna titulada "Por qué triunfan los israelíes y fracasan los árabes", publicada aquí en El Líbero, el periodista y escritor Carlos Alberto Montaner realiza una apología del Estado de Israel, que califica como "el mayor éxito social y político contemporáneo" en la región, en contraste con "los árabes", a los que retrata sumidos en el atraso "bajo la autoridad de unos santones religiosos empeñados en revivir las fantasías medievales". Montaner atribuye esta diferencia a que Israel está fundado en las instituciones del derecho y la libertad.

Al respecto, resulta difícil de entender que un periodista no esté al tanto de que Israel, desde su creación en 1948, ha violado todas y cada una de las resoluciones de la ONU en torno a Palestina. Entre ellas, las relativas a terminar con la ocupación militar de Cisjordania, que ya dura 50 años; la que le ordena poner fin a la colonización ilegal de la misma, que el derecho califica como crimen de guerra; y la que le ordena permitir el retorno de los refugiados palestinos a la tierra que les pertenece, los cuales hoy suman siete millones de seres humanos. Todos estos hechos han configurado un escenario de apartheid y limpieza étnica, latamente documentado en el libro del historiador judío-israelí Ilan Pappé La limpieza étnica de Palestina, cuya lectura estimo indispensable para aquellos que se han dejado seducir por la propaganda israelí.

En cuanto al plano de la libertad, habría que preguntarles a los palestinos que viven bajo ocupación cómo es vivir teniendo que cruzar diariamente alguno de los más de 500 puntos de control que el ocupante ha instalado en Cisjordania; cómo es esperar que en cualquier momento su vivienda sea demolida o confiscada, o que la escuela a la que asisten sus hijos sea destruida o sus árboles arrasados; cómo es temer ser encarcelados por cualquier motivo y por tiempo indefinido, sin ser sometido a juicio, entre otras maravillosas facilidades que les otorga la "libertad" israelí.

También debo mencionar a Gaza, víctima de un bloqueo criminal que ya dura 10 años y que sufre, además, periódicas masacres de inocentes como las que sólo en las últimas semanas han cobrado las vidas de casi 50 palestinos desarmados, hiriendo o mutilando a más de dos mil.

Por otra parte, los árabes que viven en Israel son tratados como ciudadanos de segunda categoría, ya que la nacionalidad está reservada sólo a quienes son judíos. Además, existen más de 50 leyes que discriminan negativamente a los árabes, por ejemplo, prohibiéndoles ampliar legalmente sus viviendas o comprar propiedades.

Por todo esto, me parece que hay que ser más cuidadoso antes de comprarse el mito de "la única democracia del Medio Oriente" enfrentada a la barbarie árabe, porque definitivamente no es así. Los éxitos de Israel en el plano tecnológico son utilizados desvergonzadamente para deslumbrar a los incautos y ocultar el Estado de apartheid en que ha obligado a vivir al pueblo palestino, el único en el mundo condenado a vivir, hasta ahora a perpetuidad, bajo ocupación militar.

Manuel Hasbun Zaror, secretario general de la Federación Palestina de Chile
Fuente: El Líbero