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Actualidad / Opiniones

Gaza y la indiferencia global

27 00:00:00/04/2018


Palestina vuelve a ocupar titulares mundiales mientras Israel suprime brutalmente las protestas pacíficas y mata a población palestina desarmada que participa en la Gran Marcha del Retorno en la Franja de Gaza, actos, que como ya ha advertido el fiscal de la Corte Penal Internacional, pueden equivaler a homicidios voluntarios o a crímenes de guerra. Parece que Palestina solo puede ocupar titulares cuando las violaciones que se cometen son lo suficientemente graves como para constituir crímenes de guerra, y aun así la cobertura mediática es tan efímera, que apenas nunca se llega a escuchar la voz del pueblo palestino.

La Gran Marcha del Retorno llama a poner fin al bloqueo ilegal de Israel y al cierre de la Franja de Gaza y a la realización del derecho al retorno de la población refugiada palestina. Desde su lanzamiento el 30 de marzo de 2018 en conmemoración del Día de la Tierra, la Franja de Gaza ha presenciado cuatro semanas de protestas pacíficas, continuamente encontradas con fuerza por parte de Israel, la potencia ocupante. Las fuerzas de ocupación israelís continúan a recorrer al uso excesivo, innecesario e intencional de la fuerza letal contra manifestantes pacíficos, a pesar de que no representaban ninguna amenaza inmediata. Los francotiradores colocados detrás de la verja que bordea la Franja de Gaza han disparado para matar a manifestantes, apuntando a la parte superior de sus cuerpos (a la cabeza y al pecho).

39 asesinatos

Desde el 30 de marzo, Al-Haq ha documentado 39 asesinatos entre la población palestina por parte de las fuerzas de ocupación israelís en la Franja de Gaza, 32 de ellos durante las protestas de la Gran Marcha. Entre los asesinados, cuatro eran niños, como Hussein Madi, quien recibió un disparo en el corazón mientras se manifestaba, tres días antes de su 14º cumpleaños. Un periodista de 31 años, Yasser Murtaja, también murió mientras cubría las protestas, a pesar de estar claramente identificado como miembro de la prensa, lo que indica la naturaleza indiscriminada de los ataques de Israel y de la práctica de disparar para matar. Las escenas provenientes de Gaza en las últimas cuatro semanas han provocado una condena generalizada, ya que expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional han advertido que estos actos podrían constituir crímenes de guerra, mientras que se han realizado peticiones para que se realice una investigación internacional independiente sobre los asesinatos.

Se espera que la Marcha del Gran Retorno continúe hasta el próximo15 de mayo, en conmemoración de la septuagésima Nakba o "catástrofe" de 1948, cuando las fuerzas sionistas destruyeron 531 aldeas palestinas y desplazaron a 800.000 palestinos de sus hogares y propiedades. Alrededor del 70% de la población de la Franja de Gaza son refugiadas palestinas. El derecho internacional reconoce su derecho al retorno, de conformidad con la Resolución 194 de la Asamblea General, del 11 de diciembre de 1948, que ha sido reafirmada más de cien veces, más que cualquier otra resolución en la historia de las Naciones Unidas. Sin embargo, el derecho internacional significará muy poco para la población palestina, hasta que no vean aplicadas las resoluciones sobre el terreno, y mientras su derecho inalienable a la autodeterminación, que incluye el derecho de los y las refugiadas palestinas a regresar, siga fuera de su alcance.

12 años de bloqueo

70 años después, a la población refugiada palestina se le niega el derecho a regresar a sus hogares y pueblos de origen, mientras que el sofocante cierre de Israel ha hecho que la Franja de Gaza sea inhabitable. Casi doce años después de que Israel impuso su bloqueo integral por tierra, aire y mar, reconocido como un castigo colectivo ilegal, la población palestina en Gaza se ve obligada a vivir con tan solo cuatro horas de electricidad al día, sin acceso a agua potable ni servicios esenciales, y sin poder viajar ni siquiera para tratamientos médicos urgentes. En este contexto, la Gran Marcha de Retorno se ha convertido en una de las últimas astillas de esperanza para los y las palestinas, una llamada a la dignidad, al fin del bloqueo y al cierre ilegal de Israel y de la realización del derecho de la población refugiada palestina a regresar a sus hogares.

Después de siete décadas de refugio, cincuenta años de ocupación y más de una década de bloqueo y cierre ilegal, la población palestina en Gaza tiene poco que perder. Mientras se preparan para la quinta semana consecutiva de protestas el próximo viernes, la comunidad internacional debe garantizar que las voces palestinas se escuchen y se cumplan sus derechos, mientras que debe desempeñar su papel para responsabilizar a Israel por su impunidad de violaciones sistemáticas del derecho internacional cometidas contra el pueblo palestino.

Por: Rania Muhareb
Fuente: El periódico