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"Apoyo a una nueva generación de palestinos" Carta de Student Voices for Palestine

28 00:00:00/02/2018


El 11 de marzo de 2018, Ahed Tamimi, una niña palestina que sólo tenía 16 años en el momento de su arresto, tiene previsto comparecer en su segunda vista en un tribunal militar israelí. Ahed enfrenta hasta 10 años de prisión y 12 cargos en su contra que incluyen asalto e incitación. La corte militar israelí tiene una tasa de condenas de casi el 100%, por lo que la abogada de Ahed y la comunidad internacional respondieron pidiendo su liberación, incluidas las Naciones Unidas y Amnistía Internacional.

Para un lector medio, la historia de Ahed puede parecer confusa y suscitar muchas preguntas: ¿Por qué esta pequeña niña reaccionó violentamente con los soldados armados que entraban en la propiedad de su familia? ¿Por qué abofeteó y pateó a los uniformados, que parece que simplemente están defendiendo la ley? ¿Por qué las organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional son tan inflexibles en su detención?

Para comprender su historia, el video y la atención que ha recibido de los medios, uno debe despejar las capas de contexto. Es esencial saber que el día antes de que se tomara ese video, el primo más joven de Ahed Tamimi resultó gravemente herido después de recibir un disparo en la cabeza durante una protesta en su pequeño pueblo en Palestina. En dichas protestas semanales, los palestinos se manifiestan contra la confiscación ilegal de tierras por parte de Israel, en contra de la ocupación, y recientemente por la decisión de Trump de trasladar la embajada de Estados Unidos a la Jerusalén ocupada.

Ahed es una de toda una generación de niños palestinos que ha crecido bajo una ocupación militar descarnada y considerada ilegal según el derecho internacional. La ocupación israelí ha anexado gradual y forzosamente su tierra y la de sus vecinos; ha restringido su derecho a la libertad de movimiento, a la educación, a las perspectivas económicas, a la identidad nacional y a adquirir una ciudadanía, algunos de muchos aspectos que continuamente son limitados y denegados. Ha estado rodeada de violencia y disturbios, sin mencionar un muro de segregación de 648.566 kilómetros y 8 metros de altura que rodea todos los territorios palestinos ocupados. En este contexto, la bofetada de Ahed fue un acto de resistencia contra las fuerzas ilegales de la ocupación que la han acosado a ella y a su familia desde que era una pequeña niña.

Luego de la publicación de ese video, Ahed fue sacada de su casa y arrestada en medio de la noche. Fue llevada a una prisión militar, donde, según su abogada, fue interrogada sin representación legal. Su abusivo arresto militar, el interrogatorio y su prolongada detención contravienen completamente el derecho internacional: la detención de niños es ilegal según la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), que Israel ha firmado. Sin embargo, Ahed es sólo una de los aproximadamente 350 niños palestinos que actualmente sufren la detención militar israelí. Y es inquietante que su abusivo arresto militar, interrogatorio y detención forzosa no sea un caso aislado, sino que prácticas bastante comunes en los casos de otros niños palestinos, encarcelados por delitos menores (a veces ningún delito), pero que son procesados como adultos en un tribunal militar.

Es importante tener en cuenta que bajo la ocupación ilegal de Palestina existen dos sistemas legales separados que operan dependiendo de la "nacionalidad y etnia". Los colonos israelíes (reconocidos internacionalmente como residentes ilegales en Cisjordania) están sujetos al sistema legal normal de Israel, pero como Ahed es palestina, está sujeta al sistema militar de Israel, acusada de "amenazas contra la seguridad". Este sistema judicial no cumple con leyes justas y, en cambio, ha sido utilizado como una herramienta de opresión para perpetuar el control y la ocupación sobre el territorio palestino y su población.

Como estadounidenses, somos cómplices de mantener la ocupación militar bajo la cual vive Ahed y de apoyar el sistema que condujo a su arresto. Nuestros dólares de impuestos se gastan en financiar la ocupación militar israelí de Palestina; de hecho, el paquete de ayuda más grande que los Estados Unidos da a otro país se entrega al ejército de Israel, alrededor de $3.8 mil millones por año.

¿Qué nos exige esta información y nuestra complicidad financiera? En primer lugar, exige que nos convirtamos en lectores críticos sobre lo que los medios transmiten sobre Israel y Palestina.

Student Voices for Palestine condena la violencia en todas sus formas, pero reconocemos que las formas de violencia pueden estar ocultas en sistemas injustos. Si bien la historia de Ahed es visible y lamentable, hay muchas otras injusticias en juego que no pueden transmitirse en un video de cinco minutos o un titular de noticias. Esperamos que todos tengamos la valentía de mirar detrás de los titulares para ver esos sistemas injustos. Sólo así podremos tener la fuerza para hablar sobre lo que vemos.

Para nosotros, Ahed representa una nueva generación de palestinos que son muy conscientes de las injusticias perpetradas contra ellos. Frustrados por la falta de voluntad política, muchos jóvenes palestinos asumieron la tarea de generar nuevas y creativas formas de resistir sin violencia a la ocupación. Nos maravillamos de su uso de las redes sociales, la organización de base y la resistencia creativa; estamos asombrados de su continua esperanza y resiliencia. Esperamos apoyar y ampliar sus esfuerzos de cualquier forma posible.

Fuente: The Observer
Autor: Student Voices for Palestine
Traducido y editado por Federación Palestina