OK

Actualidad / Opiniones

Los huérfanos políticos de Jerusalén. Columna de Daoud Kuttab

10/01/2018



Unos 150.000 palestinos que viven en los barrios de Jerusalén, en el lado Este del muro construido por Israel que serpentea dentro y fuera de Jerusalén y Cisjordania, continúan viviendo en un limbo legal y administrativo. A los "huérfanos políticos" de Jerusalén Este no se les permite estar conectados con el liderazgo palestino, pero tampoco forman parte del sistema político israelí, aunque este último puede decidir unilateralmente qué sucede con ellos, lo que fue reiterado recientemente por el Knesset israelí.

Si bien gran parte de la atención se centró en una ley aprobada el 2 de enero que exigía que 80 de los 120 miembros del Knesset aceptaran cualquier cambio en relación a los límites de Jerusalén, otra parte del proyecto de ley original tenía un interés directo en los palestinos de Jerusalén Este. El New York Times informó el 2 de enero que el miembro derechista de la Knesset, Naftali Bennett, líder de HaBayit HaYehudi, inesperadamente había decidido en el último momento eliminar una cláusula que habría facilitado la tarea de volver a dibujar el mapa de Jerusalén Este.

The Times informó: "El sorpresivo cambio ocurrió alrededor de las 3 am., cuando los miembros de la coalición gobernante del primer ministro Benjamin Netanyahu se despojaron de un proyecto de ley que estaban a punto de promulgar y que habría facilitado la exclusión de los palestinos del mapa de Jerusalén". Este movimiento de última hora dejó sin cambios el estatus de Kufr Aqab, Shuafat y otros vecindarios palestinos en la ciudad.

La decisión parece haberse tomado por razones tácticas. Según el Times, los funcionarios israelíes de derecha, temiendo que un gobierno de izquierda algún día pudiera tomar el poder, no querían facilitar que dicho gobierno creara un municipio palestino separado que se llamase al-Quds, mediante el uso de medios administrativos en vez del proceso legislativo del Knesset.

Sin embargo, los cambios en el estado de las comunidades palestinas más allá del muro no han afectado mucho la perspectiva que tienen los palestinos sobre su situación.

Khader Dibs, un activista de Jerusalén, dijo a Al-Monitor: "Estamos trabajando arduamente para defender nuestros derechos nacionales en Jerusalén, la capital del Estado de Palestina, y para luchar contra sus esfuerzos por imponer el régimen del apartheid a nuestras comunidades", dijo.

Dibs calificó la decisión del Knesset como una última prueba de que los israelíes negocian entre ellos sobre el futuro de los palestinos, pero no con los palestinos mismos y declaró que "actúan unilateralmente como si la Knesset fuera la única parte involucrada en este conflicto. Se niegan a negociar con nosotros o con el Cuarteto para Medio Oriente o con cualquier otro mediador confiable. Simplemente negocian entre ellos sobre nuestro futuro".

En términos concretos, Dibs dijo que la decisión del Knesset de no imponer cambios en el estatus de las comunidades palestinas permitirá con suerte algunas mejoras leves a una situación que va en deterioro.

"En este último tiempo, habían retirado los servicios básicos del municipio de Jerusalén, pero ahora han decidido mantenernos dentro del municipio", dijo. "Y ahora hay conversaciones para establecer una oficina de correos y oficinas del Ministerio del Interior en el puesto de control de Shuafat para proporcionar ciertos servicios, mientras que al mismo tiempo evitarán, en la medida de lo posible, que los palestinos entren en Jerusalén".

Mientras que el límite municipal de Jerusalén zigzaguea entre las casas del campo de refugiados de Shuafat (parte de Palestina) y el barrio de Shuafat (parte de Israel), y entre las áreas bajo control israelí y las áreas bajo el gobierno palestino, la situación en Kufr Aqab, al norte, es un problema humanitario aún mayor. Munir Saghair, jefe del consejo local de Kufr Aqab en áreas bajo control administrativo palestino, le dijo en octubre al diario israelí Haaretz que unos 64.000 palestinos viven en áreas de hacinamiento y no reguladas.

Según Saghair, desde 2001, la municipalidad israelí se ha negado a emitir un solo permiso de vivienda, dejando a unos 25.000 palestinos viviendo en hogares sin licencia. En octubre, Israel emitió órdenes para demoler cinco edificios de gran altura que albergaban a 138 familias en Kufr Aqab. "Los edificios alquilados sin licencia también incluyen oficinas pertenecientes a varias oficinas israelíes de servicios sociales y de salud en estas supuestas estructuras ilegales", dijo Saghair a Haaretz cuando las órdenes de demolición fueron emitidas y luego aprobadas por los tribunales israelíes.

En su reunión semanal, el gobierno palestino atribuyó el deterioro de la situación a un factor en particular. "La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel ha despertado el apetito de los extremistas israelíes de demoler el proceso de paz", dijeron en un comunicado tras reunirse el 3 de enero.

Mientras tanto, el estado de unos 150.000 palestinos de Jerusalén sigue en constante cambio. Sin embargo, ha llegado el momento de prestar más atención a los derechos políticos y humanitarios de los palestinos en Jerusalén Este, en la Ciudad Vieja y fuera de sus muros, y en ambos lados del muro de segregación impuesto por Israel.

Fuente: Al Monitor
Autor: Daoud Kuttab, periodista y columnista palestino.
Traducido por Federación Palestina de Chile