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Mientras los Estados árabes normalizan su relación con Israel, los votantes británicos presionan a los parlamentarios en favor de Palestina

04/12/2018


Noviembre ha sido un mes extraordinario para la normalización entre los Estados árabes e Israel. Podrías pensar que Israel ha resuelto sus disputas con sus vecinos - quizá aceptando e implementando la iniciativa de paz árabe, por ejemplo-, y que un Estado palestino con Jerusalén Oriental como capital está cerca de ser una realidad. Sin embargo, lo que ha hecho Israel es desafiar al mundo a declarar su estatus de apartheid tras aprobarse su Ley del Estado-Nación; seguir construyendo colonias ilegales en territorio palestino; encarcelar a miles de palestinos; demoler casas y otros edificios propiedad de palestinos; y asesinar semanalmente a manifestantes pacíficos en la frontera nominal con la Franja de Gaza.

El sultanato de Omán celebró una visita estatal oficial con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su esposa. Después le dio una plataforma de conferencia al ministro de Transportes israelí, Yisrael Katz, para que delineara su visión de un proyecto ferroviario que unairía Haifa con el Golfo. Equipos deportivos israelíes compitieron en Emiratos Árabes Unidos y Qatar, mientras que Bahréin expresó su deseo de establecer canales diplomáticos con Israel. Para colmo, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammad Bin Salman, recibió apoyo de Netanyahu. Esta es la misma Arabia Saudí que hace poco prohibió que los palestinos pudieran poseer documentos de viaje válidos para visitar Makkah y Medina en peregrinación, supuestamente por orden del custodio de las Mezquitas Sagradas, el rey Salman. ¿Quién lo habría creído posible?

Los palestinos conocen y confían en el apoyo del pueblo árabe, pero ahora ha quedado claro que el apoyo de una parte sustancial de sus gobiernos es simbólico. De hecho, los Estados árabes se han convertido más bien en los animadores del próximamente anunciado "acuerdo del siglo" de Donald Trump, que está dispuesto a dejar caer unos pocos millones de dólares para convencerlos de que acepten el acuerdo de rendición definitiva.

El pueblo árabe -incluidos los palestinos- está oprimido por sus gobiernos, que les niegan sus derechos civiles y políticos. Tienen poca o ninguna influencia sobre las decisiones que toman en su nombre sus gobiernos, a los que no han elegido, y, por lo tanto, apenas influyen en las decisiones que tienen un impacto en la causa palestina.

Aunque desean que los árabes recuperen su apoyo inquebrantable a la causa, los palestinos han empezado a buscar en otros lugares, particularmente en donde puedan influir a las decisiones del gobierno, incluso aunque el efecto no sea inmediatamente evidente. Un buen ejemplo de esto es Reino Unido, donde se han celebrado manifestaciones en apoyo a los palestinos de Gaza desde el inicio de las protestas de la Gran Marcha del Retorno el 31 de marzo. Además, muchos votantes británicos presionan a sus parlamentarios y a su gobierno en favor del pueblo de Palestina.

El lobby anual pro-Palestina del parlamento en Westminster se celebra en la fecha exacta o alrededor de ella del Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino; el 29 de noviembre. La ONU lo introdujo en 1977 para que coincidiera con la aprobación de la resolución 181 de la ONU, el Plan de Partición, en 1947.

El lobby de este año fue organizado de nuevo por la Campaña de Solidaridad Palestina. El objetivo era que ciudadanos corrientes de Reino Unido se reunieran con sus parlamentarios y discutieran sobre el problema palestino. Este año, los dos temas que se plantearon estuvieron relacionados con los niños palestinos prisioneros y con el fin del comercio de armas con Israel. Una moción temprana (EDM) 563 sobre la detención militar de niños palestino es la cuarta EDM con más firmas de esta sesión parlamentaria. Mientras tanto, la EDM 1305 pide la "suspensión de venta de armas a Israel".

Algo menos de 3.000 miembros del público británico participaron en el lobby la semana pasada. Contactaron con 600 de los 650 parlamentarios para expresar su preocupación sobre los niños prisioneros y el comercio de armas. Otros parlamentarios cuyos electores no pudieron viajar a Westminster atendieron a varias reuniones informativas organizadas por el PSC, tanto como para mostrar su apoyo como para aprender más al respecto. La mayoría de los partidos con parlamentarios estuvieron representados.

En un mitin celebrado después del lobby, muchos parlamentarios se pronunciaron en favor de la causa palestina, subrayando la necesidad de acciones y no palabras. Se notó que los que habían visitado Palestina e Israel y habían visto la situación de primera mano eran quienes tenían más conciencia.

El nuevo embajador palestino en Reino Unido, el doctor Husam Zomot, expresó el agradecimiento el pueblo palestino a los "héroes" involucrados en el lobby. Destacó la importancia de estos esfuerzos, especialmente el momento en el que se realizan, "debido a la campaña de los grupos de extrema derecha, que demuestran ser inflexibles anti-internacionalistas, anti-liberales, anti-democráticos, anti-solidarios y anti-apertura". En particular, el embajador elogió a los activistas pro-Palestinos por centrarse en "la defensa del Derecho internacional". Aunque señaló que los problemas de los niños palestinos y del comercio de armas con Israel son importantes, también enfatizó en la construcción de asentamientos ilegales israelíes y en la situación de la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA). Se refirió a la importancia de reforzar la ley en Reino Unido, bajo la cual, argumentó, "la importación de productos de asentamientos es ilegal".

Zomlot pidió al gobierno británico que reconociera al Estado de Palestina y afirmó que "ningún otro acto sería más relevante y efectivo a la hora de conseguir paz y justicia". Señaló que los palestinos no entienden la renuencia a ofrecer tal reconocimiento. "No comprendemos por qué el gobierno tarda tanto. No entendemos por qué, dado que el pueblo británico expresó hace cuatro años su voluntad mediante la elección de sus parlamentarios, el reconocimiento aún no se ha implementado". Después recordó a la audiencia la responsabilidad histórica de Reino Unido y la moción de reconocimiento presentada por la primera parlamentaria británica de descendencia palestina, la demócrata liberal Layla Moran.

El embajador palestino habló después de que la secretaria de Relaciones Exteriores "en la sombra", Emily Thornberry, insistiera en que un futuro gobierno del Laborista "reconocerá inmediatamente al Estado de Palestina, e instará a nuestros aliados internacionales a que sigan nuestro ejemplo, no a su debido tiempo, no cuando sea el momento adecuado o ninguna de esas fórmulas que se inventa el gobierno actual de los tories". También se comprometió a que Reino Unido celebraría una conferencia internacional de emergencia para abordar las necesidades humanitarias del pueblo palestino y de todas las personas expulsadas de sus hogares y obligadas a vivir en campamentos de refugiados en el extranjero debido a las acciones de Israel. Además, quizá, lo más importante, pidió que se llenara el déficit causado por la insensible decisión de Trump de cortar la financiación a la UNRWA.

Thornberry también enfatizó en que Reino Unido debe usar su posición como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para "exigir que se actúe cuando Israel viole el Derecho internacional". Declaró que era hora de exponer la hipocresía de Estados Unidos y otros países que "exigen acciones e investigaciones independientes cuando otros países rompen esas leyes, pero hacen oídos sordos con Israel. No es suficiente. Debemos juzgar de forma igual y es hora de que seamos más valientes y audaces en cuando a la paz en Oriente Medio".

La secretaria de Exteriores "en la sombra" afirmó que un gobierno laborista "estará dispuesto a decir en voz alta que es vergonzoso que las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad hayan permitido que, durante décadas, Israel haya ignorado con impunidad todas las resoluciones aprobadas por la ONU, y exigirá acciones efectivas para reforzarlas". Dado que Estados Unidos demostrará claramente no ser un mediador imparcial para la paz, Thornberry dijo que Reino Unido y otros países deberían intervenir para reavivar las conversaciones entre las partes basándose en principios y en un calendario claros para establecer una solución de dos Estados.

El parlamentario Andrew Slaughter, defensor de los derechos palestinos, subrayó la importancia de la participación de Thornberry en el mitin, que quizá no habría sido posible hace tan sólo unos años. Exigió la prohibición de la llegada de bienes provenientes de asentamientos, pero no un boicot per se a los asentamientos.

La última oradora del mitin pensó que esto era inadecuado. Lubnah Shomali, de BADIL - el Centro de Recursos para la Residencia de los Palestinos y Derechos de los Refugiados - sostuvo que no bastaba con hablar de solidaridad, con reconocer a Palestina y con prohibir los productos provenientes de asentamientos. Fue más allá y argumento que, ya que Israel no distingue entre productos israelíes y de asentamientos, tampoco deberíamos hacerlo nosotros; de hecho, deberíamos boicotear todos los productos israelíes. También pidió que se impusieran sanciones a Israel, ya que otros Estados están obligados a pedir cuentas por sus violaciones de las leyes y convenciones internacionales.

Shomali llevará a Palestina el enorme apoyo a los derechos palestinos del que ha sido testigo entre los ciudadanos británicos, que presionan a sus representantes elegidos no sólo durante el lobby parlamentario, sino también durante todo el año. Es triste decir que no será capaz de llevar la misma experiencia después de visitar cualquiera de los Estados árabes que están tratando de normalizar su relación con Israel. Puede que allí el pueblo quiera demostrar su solidaridad con los palestinos y presionar a su gobierno para ello, pero viven bajo sistemas políticos que no cuentan con instituciones representativas democráticas. Así, la voluntad del pueblo en estos países es, ahora mismo, inefectiva.

Por: Kamel Kawwash
Fuente: Monitor de Oriente