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Actualidad / Opiniones

Paz en Palestina: un Estado, dos naciones

11 00:00:00/01/2017



Por tercera vez este año he estado trabajando en Palestina varias semanas. En la transición española, en Sevilla, muchos de los que fuimos andalucistas nos reuníamos en la mezquita (una casa antigua, creo que en la judería, buena incongruencia) para ver qué era eso de la autonomía. Incluso había matanza del cordero (en un famoso centro cerca de la Plaza de las Mercedarias). Muchos futuros políticos defendían (no recuerdo si yo así lo hacía) que había que crear un país islámico en Andalucía, ya que fue nuestro mejor pasado. Lo discutíamos pero no si debía ser república o monarquía. Inocencia predemocrática.

Tras mi posgrado en EEUU, fui a estudiar árabe a El Cairo. Poco después sufrí el asesinato de una novieta que tuve -Nuria- en el primer atentado yihadista en Europa (El Descanso, Madrid, 1985). Luego trabajé 5 años en Oriente Medio, viví una guerra y me desengañé ante la poca solidaridad en la región y el surgir del terrorismo islámico. He visto los dos lados de la moneda.

Ahora, el embajador "electo" de EEUU en Israel defiende la solución de un solo Estado, el poner la Embajada en Jerusalén y declarar que todos los asentamientos judíos en Cisjordania son Israel. Puede que incluso yo esté de acuerdo. Conozco ya muchos palestinos que viven en los "territorios ocupados" que no quieren ya los dos estados. Que no quieren el statu quo si eso significa cada año perder un poco más su nación, su identidad; su pasado y su futuro a costa del presente. El presente ya no es suficiente. Ya hoy sólo hay un Estado con toda una serie de islas palestinas dentro.

Puede que un solo Estado sea la solución. Un Estado en que los palestinos tengan el derecho a la misma cantidad de agua al año que los israelíes. Un Estado en el que el camión de la basura -pagada por el mismo IBI- pase el mismo número de veces a la semana por el barrio árabe que por el barrio judío. Un Estado donde los palestinos tengan el derecho a volver a su país, como cualquier judío del mundo tiene de ser ciudadano de Israel. Un Estado donde puedan votar en las elecciones generales, como los israelíes (pero no los árabes residentes). Un Estado donde todos los palestinos puedan visitar a su madre en el hospital situado en territorio controlado por Israel. Un Estado donde el presidente (palestino) de una universidad en Jerusalén pueda visitar, incluso tal vez vivir, en Jerusalén. Un Estado donde, porque naciste en Belén, no tengas que conducir hasta Amán para coger un avión, separándote de tu mujer y de tus hijos -que nacieron en Jerusalén- que sí pueden coger un avión en Tel Aviv, como todos los israelíes.

Los dos estados parece ya inviable. Naciones Unidas, Unión Europea, EEUU, Usaid, Suecia y otras entidades han apoyado verbal y económicamente Palestina, pero la "olla exprés" sigue aumentando la presión tras 14 años del último resurgir (intifada). Cualquier evento puede hacer explotar el territorio y será buena excusa para aumentar aún más la deportación de palestinos de Palestina y la extensión del estado de Israel en ya toda Cisjordania.

Conozco ancianos millonarios que viven en Ramallah que están dispuestos a perderlo todo por morir con la mera creencia de que, de verdad, pueda haber una paz duradera. La gente está cansada. Trabajé con un gran viejo profesor de farmacología en Beirut que tras ser expulsado de Belén y Haifa tuvo que soportar la guerra en el Líbano y un día me dijo, poco antes de jubilarse, que aceptaría que matasen a su hijo si con ello sus nietos pudiesen tener un futuro. Duro, muy duro. Los palestinos están cansados, muy cansados.

Sí, tal vez la solución sea un solo Estado, donde árabes y judíos tengan los mismos derechos. Incluidos los palestinos que viven en los territorios ocupados, los palestinos que tuvieron que dejar la zona y sus familiares. Incluso aquellos que perdieron su inscripción en el Registro Civil de Ramallah cuando fue bombardeado, como el Museo de la Historia del Pueblo Palestino, por la aviación israelí a los comienzos de la segunda intifada. Todos ellos con derecho a votar. Como los israelíes y los judíos del mundo que tienen derecho a volver a Israel. Un Estado en que los palestinos tengan una nacionalidad, un pasaporte. Un estado aconfesional que no se defina como ahora, como Estado religioso, Estado judío, sino simplemente Israel, sin apellidos. Un Estado con dos naciones, árabe y judía. Si eso es lo que quiere Trump, le apoyo.

Un Estado donde los palestinos tengan derecho a vivir como los demás. Entonces habrá paz.

Fuente: extraído de Diario de Cádiz, redactado por Juan Rivera Mata, Doctor en Estrategias de liderazgo americano