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Normalizando a Israel a través del cine

05/12/2018



Entre los días 6 y 12 de diciembre se realizará la tercera edición del Festival Internacional de Cine israelí, Seret, que exhibirán quince películas. Además, estará la protagonista de la serie Fauda, criticada por ser abiertamente pro israelí y sionista.

El Festival se llevará a cabo tanto en la Cineteca Nacional del Centro Cultural Palacio de La Moneda como en el Cinemark del Alto Las Condes. Está patrocinado por la Embajada de Israel, el Museo Interactivo Judío de Chile, la Comunidad Judía de Chile, el Estado Israelita, además de Israel Film Fund, la organización Keren Hayesod -que trabaja para promover las prioridades nacionales del Estado de Israel y la sociedad israelí-, la Fundación Memoria Viva, entre otras instituciones y empresas. (ver aquí)

Este evento difundido por medios de comunicación nacionales y recomendado incluso, por la reconocida periodista y escritora Patricia Politzer en Canal 13 normaliza las relaciones con un Estado ocupante y que exporta su producción cinematográfica omitiendo la ocupación, el apartheid y la limpieza étnica que lleva adelante contra el pueblo palestino hace más de 70 años, e intentando crear una imagen de Estado democrático.

Lo que evidencia esta estrategia, conocida como hasbara, es que la actriz franco-libanesa Laetitia Eido, quien interpreta a la Dra Shirin El Abed, en la serie Fauda compartirá con el público y responderá preguntas. Esto no es casual ya que con su presencia promueven la idea de que Israel permite la integración religiosa y étnica, ya que la organización del Festival anuncia su participación describiéndola como de "ascendencia cristiana-musulmana".

Además de rayar en lo ridículo, pues ¿qué significa que tenga "ascendencia cristiana-musulmana"? (además de que no es judía, por cierto), la publicidad que hacen desde el Festival omite que en Israel quienes profesan dichas religiones no tienen los mismos derechos que quienes profesan el judaísmo, ya que son los únicos que obtienen el estatus de ciudadanos que les permite acceder a todos los derechos del Estado israelí.

Críticas a Fauda

A comienzos de este año, el movimiento internacional Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) llamó a boicotear Fauda por ser "propaganda racista para el ejército de ocupación israelí", y solicitó a Netflix -que compró los derechos de la serie- a que la saque de pantalla ya que entroniza a unidades militares secretas israelíes que se sabe llevaron a cabo numerosos asesinatos y ejecuciones extrajudiciales, crímenes y arrestos brutales de manifestantes desarmados, incluidos niños. Pero también, la unidad de la policía fronteriza israelí, Yamas, está acusada de violar el espacio de las universidades y hospitales, lo que constituyen crímenes de guerra en virtud del derecho internacional humanitario.

Por si quedara alguna duda del motivo de la presencia de la actriz Eido en esta versión del Festival de cine israelí, es que todo el elenco de Fauda, incluido el equipo de producción, fue recibido en enero de 2018 por el presidente, Reuven Rivlin, y por soldados israelíes. En ese momento, el equipo de Fauda expresó su gratitud a los soldados israelíes y los describió como una "fuente de inspiración" para ellos. Por su parte, Rivlin expresó su "gratitud" a los productores de la serie.

Este es un nuevo intento israelí para ocultar los crímenes que comete hacia el pueblo palestino, incluida la limpieza étnica, particularmente en Jerusalén, el Negev y el valle del Jordán, la demolición de casas y la destrucción de tierras agrícolas y el asedio de dos millones de palestinos en Gaza, además del establecimiento de colonias.

Centro Cultural Palacio de la Moneda

¿Por qué el Centro Cultural Palacio de La Moneda se presta para exhibir estas obras que lavan la imagen de Israel? Seguramente, porque si han hecho un ciclo de cine palestino, entonces con esto buscarán equiparar las cosas. Sin embargo, difícilmente se puede estar con el oprimido y el opresor en una misma sala de cine.

Ahora está en la sociedad civil chilena evitar que los espacios culturales se presten para ocultar los crímenes, las violaciones a los derechos humanos, el apartheid y la propaganda sionista. La solidaridad es necesaria.

Fuente: Comunidad Palestina de Chile