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La irritada Comunidad Sionista que atacó a Roger Waters

21/11/2018


En una carta dirigida a Entel (Chile), Cencosud (Perú), Grupo Aval (Colombia), Bac Credomatic (Costa Rica) y Citibanamex (México) ejecutivos del Centro Simon Wiesenthal pidieron a los patrocinadores de la gira de Roger Waters a retirarse del evento con motivo a las desmedidas muestras de "antisemitismo" manifestadas por el cantante a lo largo de los últimos años.

En Chile, el presidente de la Comunidad Sionista, Shai Agosín y su director ejecutivo, Marcelo Isaacson, hacían el ridículo en los medios de comunicación cuando sin mayor argumento criticaban al artista británico por manifestarse en favor de los derechos de los palestinos. Acaso, ¿criticar las políticas de Israel es ser antijudío?, fue la pregunta frecuente de los audaces periodistas quienes no lograban comprender la posición sionista.

Acusar de "antisemitas" a quienes denuncian la violación de los Derechos Humanos del Pueblo Palestino por parte del Estado de Israel es un intento de manipular a la opinión pública, cuando es sabido que Israel lleva a cabo una limpieza étnica contra dicho pueblo, crimen contra la humanidad que debería denunciar todo judío con memoria, como lo hacen Judíos por la Paz y la Justicia y Jewish Voice for Peace, ambas organizaciones judías contrarias a los crímenes que comete la ocupación israelí.

Cuando se le pregunta para The Clinic a Agosín sobre los judíos que asistieron a la conferencia de Roger Waters, éste dice "yo creo que eso no es cierto, no es verdad, eso es una falacia que han tratado de instalar algunas personas relacionadas al movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), un movimiento de boicot a Israel y a su cultura internacional. Esto porque, tendemos que entender algo, todos los judíos son sionistas, que finalmente el sionismo es el derecho de autodeterminación del pueblo judío a tener su Estado y es paradojal no ser sionista y sí decir que uno es judío", mientras que para Cooperativa, el dirigente sionista fue aún más allá diciendo que "hay una paradoja bien grande en esos personajes que dicen que son judíos y van a participar. Ser judío también implica ser sionista, que es el derecho del pueblo judío a tener su Estado".


Pero, ¿Por qué el sionismo quiere confundir conceptos?

Conocida es la estrategia israelí la cual con el fin de censurar las críticas tildan de "antisemita" a todo a quien que critique sus políticas. Con esta nueva estrategia intenta el Estado de Israel desviar la atención al crecimiento de los ya cientos de miles de asentamientos ilegales en el territorio palestino, las detenciones sin juicio previo de miles de palestinos, la práctica sistemática de asesinato selectivo con la cual se elimina paulatinamente el justo derecho a un proceso judicial y la política de discriminación dominante en Cisjordania como dentro de Israel, al dar derechos distintos a los palestinos (proceder que en la legislación internacional es calificada como Apartheid).

Esta respuesta israelí está basada en un argumento muy simple: en la medida que el Estado de Israel se fundó como un Estado judío, todo aquel que critique sus acciones está a su vez criticando a los judíos, y toda crítica a éstos se considera antisemitismo. Gracias a ello han logrado que en países europeos se ilegalicen ciertas prácticas de personas que en solidaridad con los palestinos denuncian el régimen de segregación aplicado sobre el territorio palestino, fenómeno extendido hacia los Estados Unidos. Lo mismo estaría promoviendo la comunidad sionista en nuestro país, llamando a quienes critican a Israel como "incitadores al odio" y "antisemitas", sin dar mayores argumentos pero censurando el discurso crítico, sin mayor análisis.

Criticar las prácticas criminales no hace a los judíos menos judíos, y mucho menos antisemitas. Utilizar la palabra antisemita contra las personas solidarias con Palestina es debido a que tras muchos años en que la opinión internacional no se manifestaba a propósito de la violación a los derechos humanos que comete Israel con los palestinos, en los últimos diez años viene creciendo un movimiento en el que ciudadanos del mundo de distintas religiones y pensamiento político han decidido iniciar un boicot a Israel y a las empresas e instituciones cómplices con el apartheid impuesto a los palestinos. Este movimiento fue convocado desde Palestina por más de 170 organizaciones de la sociedad civil y busca presionar al gobierno israelí para que cumpla con la legislación internacional dándole derechos iguales a los palestinos, acabando con la ocupación de sus tierras y permitiendo el regreso de los refugiados a sus hogares.

Por primera vez, Israel se enfrenta a un movimiento no violento, nacido en Palestina y que tiene hoy presencia en todos los continentes, el que le exige que cumpla con las leyes internacionales y que asuma las mismas responsabilidades exigidas a todos los países de la órbita internacional. Justamente lo exigido es que acate cientos de resoluciones en las que la Organización de las Naciones Unidas se ha manifestado a propósito del problema de los refugiados, los derechos de la ciudadanía y la ocupación del territorio palestino.

Criticar las prácticas de ocupación israelí en Palestina no son prácticas encubiertas de antisemitismo, y no estamos en contra de la religión judía los que exigimos el cumplimiento de las leyes internacionales.

Durante 70 años el Pueblo Palestino ha sufrido masacres, desplazamiento de población y ocupación ilegal de su territorio. Así, el Sionismo es un proyecto colonial, contrario incluso a los propios valores judíos. De hecho, la Resolución 3379 de la ONU del 10 de noviembre de 1975 estableció: "el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial". Por lo tanto, antisionismo y antisemitismo NO es lo mismo.


Fuente: Comunidad Palestina de Chile