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Las cifras del horror en Gaza: 111 muertos, 12.733 heridos, 536 víctimas con disparos en la cabeza y un bebé gaseado

17/05/2018


El pasado 30 de marzo comenzaron las protestas en Palestina denominadas Marchas del Retorno para oponerse a la ocupación y confiscación de sus territorios. Esa jornada se conmemora como el Día de la Tierra después de que en 1976 seis ciudadanos fueran asesinados cuando se manifestaban por recuperar sus tierras.

El 14 de mayo Estados Unidos trasladó su Embajada desde Tel Aviv a Jersusalén y las protestas palestinas en contra de esta decisión dejaron a unos 60 manifestantes muertos en Gaza al acercarse a la valla que separa Israel de Palestina.

Las movilizaciones continuaron el 15 de mayo, el día que se cumplían 70 años de la Nakba, o la gran catástrofe, que supuso su expulsión de las tierras en las que vivían desde hace siglos y que derivó en la limpieza étnica de cientos de miles de palestinos por el Ejército de Israel.

El coste humano que han supuesto las Marchas del Retorno, desde el pasado 30 de marzo hasta el 15 de mayo, es dramático: 111 muertos y 12.733 heridos. El Ejército israelí a empleado munición real, gases lacrimógenos y bombas.

La víctima de menor de edad es un bebé de 8 meses de vida, Leila al-Ghandour, que murió debido a la inhalación de gases lacrimógenos en una zona alejada del muro, al Este e la ciudad de Gaza.

De las personas heridas, 488 son mujeres, 1.129 son menores de 18 años, 288 son médicos y 124, periodistas que se encontraban cerca de la valla de Gaza, según datos del Ministerio de Salud palestino en Gaza facilitados el 16 de mayo.

Los heridos por munición real o disparos del Ejército israelí fueron 3.569. De ellos 563 fueron heridos en la cabeza y el cuello, 237 en el pecho, 811 en las extremidades superiores, 276 en el abdomen y 3.502 disparos alcanzaron las rodillas de los manifestantes.



Médicos Sin Fronteras tacha de "inhumano" el "baño de sangre" Gaza


Marie-Elisabeth Ingres, representante de Médicos sin Fronteras para Palestina, lamenta que "este baño de sangre es la continuación de la política del Ejército israelí de las últimas siete semanas", durante las cuales las fuerzas de seguridad han disparado con fuego real contra los manifestantes "bajo la suposición de que cualquiera que se acerque a la valla de separación es un objetivo legítimo".

Los equipos médicos de la organización realizaron más de 30 intervenciones quirúrgicas en un día, algunas en quirófanos compartidos e "incluso en los pasillos". Ingres ha subrayado que el personal trabaja "contrarreloj" en un escenario que ha equiparado con la ofensiva militar israelí sobre la Franja en 2014.

Fuente: InfoLibre