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Bella historia: Construyendo parques infantiles en Palestina

08/06/2015



Cuando la hija de Susan Abilhawa, Natalie- que ahora tiene 18 años de edad- era pequeña, su entretención favorita era ir al parque ubicado en su vecindario de Philadelphia. No era nada inusual- columpios, un tobogán, un marco de escalada- pero para Susan y Natalie era un punto fijo, una oportunidad de liberar energías, explorar y conocer a otras personas.

"Ella quería ir todos los días. Los parques son una parte muy hermosa de nuestras vidas", dice Susan. Entonces, en 2001, cuando ambas visitaron Jerusalén- desde donde los padres de Susan fueron expulsados en 1967- la ausencia de estos lugares de entretenimiento fue bastante obvia.

"Nosotras caminamos por toda la ciudad y nos dimos cuenta que habían muchos peladeros, llenos de basura. En ese momento yo pensé ¿No sería lindo si estos lugares se convirtieran en parques?. Las diferencias entre las experiencias de estos niños y las de mi hija Natalie eran grandes, el abismo era enorme".

Ella describe su retorno a Palestina como un "despertar", diciendo:"Cuando escuché el adhan por primera vez y me di cuenta de lo mucho que había perdido, me puse a llorar".

Ella decidió hacer algo. El resultado es Parques para Palestina o Playgrounds For Palestine (PFP), una organización sin fines de lucro que ha construido 22 parques para niños en la región, incluidos en campos de refugiados en el Líbano y Siria.

Susan, de 45 años, es una activista de Derechos Humanos y apasionada escritora sobre el tema palestino. Su primera novela "Mañanas en Jenin" (Mornings in Jenin), fue un bestseller en 2010, y trata sobre la cruda y emocional historia de 4 generaciones de una familia proveniente de Palestina.

Sus nuevo libros "El azul entre el cielo y el agua" es una histórica autobiográfica sobre una familia que se ve forzada a dejar su casa en 1947.

Muchos de los primos de Susan aún viven en Jerusalén. Otros miembros de su familia están dispersos por el Medio Oriente. Trabajar para mejorar la situación de los palestinos que viven en el "West Bank" y la Franja de Gaza, se ha convertido en su ocupación de tiempo completo.

Esto, explica, no es algo que ella pudo predecir luego de su retorno del viaje a Palestina en 2001. "Todos podemos hacer algo. Yo, personalmente, nunca me cuestioné si es que era mi responsabilidad", dice, "Pero un hospital o un colegio no están a mi alcance, en cambio, un parque si lo está. No está cambiando el mundo, pero está llevándole alegría a quienes los utilizan".

Antes de incursionar en el activismo, estaba trabajando como investigadora científica. Entonces, ahorró 500 dólares, aprendió como construirse una página web, invitó a algunos amigos e intentó persuadir a una fábrica que les donara equipos para parques.

El enfoque de PFP, se basa en construir puentes entre las personas que, de otro modo, desconfiarían entre ellos debidos a los conflictos políticos de Oriente Medio: "En nuestra cena anual, tenemos mujeres con Hijab, partidarios judíos, negros, blancos. Se trata de colaboradores maravillosamente diversos que desean ayudar a los niños y expresar su solidaridad con los palestinos".

"Ellos están viviendo así debido a la brutal ocupación militar. Nuestra trabajo es sólo un yeso... Parte de nuestra misión es poner los ojos sobre lo que está sucediendo a los niños palestinos, pero lamentablemente, hoy en día criticar las políticas del Estado de Israel se ha fusionado con el antisemitismo", dice Susan.

Fuente: Extracto traducido por Federación Palestina de Chile. El texto original es del medio The Guardian y puedes leerlo completo en http://goo.gl/h9Kf6x